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viernes, 24 de febrero de 2017

ocurrente e ingenioso Osito Mier, se refiere a las mentiras de la Zapata convertida en "la caperusita" o en el "lobo feroz", queda la duda por son "puro cuentos chinos"...

Puro cuentos


Tengo tal confusión en mi tutuma gris, que no sé si la verdad es mentira o la mentira no es tal. ¿Por qué somos tan desconfiados? Obviamente porque nos mienten. La palabra ya no es ese cheque en blanco que podíamos girar sin problemas. La palabra devaluada no tiene fondos ni en la portería de Odebrecht. Pero eso no es de ahora. Las ideas, los pensamientos, se han convertido en puro cuento. Pienso que empezó desde la niñez de todos los que habitamos estos barrios.

Por ejemplo, la Caperucita Roja salió por el bosque a medianoche a llevar comida a su abuelita, el lobo la pirañeó dentro de la maleza, corrió a la casa de su indefensa abuela y se la comió. La Caperucita advirtió ese hecho, esperó que el lobo se durmiera, le abrió la panza, salvó a la abuela, metió piedras en la barriga del lobo, lo tiraron al agua y, así, le dieron una muerte horripilante. ¡Justicia por sus propias manos a cargo de una niña que debía estar en un reformatorio cumpliendo una condena, pero ahora es la ‘men’ de la película! Pero tranquilos, porque la versión ahora es más humana, más tierna, aunque igual de mentirosa.

Caperucita ha hecho revelaciones muy oportunas para limpiar su figura de niña homicida, afirmando que nunca fue ella la que llevó la comida a su abuela. Lo hizo una agente de la CIA que se llamaba Blancanieves. Es falso que haya puesto piedras en el abdomen del lobo, sí a siete enanitos que eran espías del imperio.

Ella fue solo un instrumento que usaron para matar al lobo, ya que la abuelita nunca estuvo con la fiera, sino con un chino que se metió en su cama para venderle joyas falsificadas, cosa que fue un cuento chino. Pinocho salió en defensa del aludido al afirmar que el lobo no era gay y nunca se hubiera disfrazado de anciana. Le creció la nariz porque nadie le creyó que perdió su celular, porque no puede ser que, estando rodeado de tantos agentes de seguridad, pierda esa herramienta de trabajo. Caperucita deslinda de toda responsabilidad a los tres chanchitos, porque en el momento del hecho ellos ya estaban exiliados en EEUU