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miércoles, 31 de agosto de 2011

Cayetano Llobet veterano en la lucha por los DDHH y la justicia social. 20 años en la TV y en los diarios. vive "sus últimas horas" agobiado por un cáncer. admirado y odiado hizo honor al periodismo


El periodista y analista político Cayetano Llobet está en sus “últimos momentos”, informó ayer su hija Daniela, quien luego reveló que “desde hace algunos días está semiinconsciente” y postrado en su domicilio, rodeado de sus cuatro hijos y sus hermanos.
Llobet, que sufre de un cáncer de vejiga, fue sometido a dos operaciones y a un tratamiento de quimioterapia desde marzo del pasado año. Según Cadena A, el hígado y riñones del analista dejaron de funcionar.
El periodista de 72 años, nacido en diciembre de 1939 en Sucre, fue objeto de admiración, como destacó su hija, pero también de ataques, como aquel que lo tildó de hacer “periodismo señorial”.
Fue elegido diputado nacional por el Partido Socialista de Marcelo Quiroga Santa Cruz, en 1980, pero entre 1989 y 1991 representó al MNR de Gonzalo Sánchez de Lozada en el Concejo Municipal de Sucre.
Estudió Derecho en la Universidad San Francisco Xavier y Ciencias Políticas en la Universidad de Lovaina (Bélgica). Fue columnista y analista en la televisión durante 19 años.
Su último artículo publicado en Los Tiempos, el 21 de agosto, se titula “Difícil”, en el que critica la nacionalización de los autos chutos. En su autobiografía apunta que “tiene ganas de seguir peleado”. “Quizás ésa sea la mejor síntesis de mi biografía: ¡las ganas de pelear!”.
“Creo que hay una evidente admiración por él, porque nos ha demostrado que se puede decir lo que se cree yse puede pensar cosas que los demás no —destacó su hija Daniela—. Finalmente uno se va con dignidad y con la conciencia tranquila de que se hizo lo que se debería haber hecho”.

lunes, 29 de agosto de 2011

Con demora llegó Lula a Santa Cruz y fue recibido por personal de la Cancillería. Dará una charla. Sostendrá reunión con Evo en un hotel y volverá a su país.


El ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva llegó llegó aproximadamente a las 17.00 horas y fue recibido por una delegación de la Cancillería boliviana.
Inmediatamente después se trasladó a un céntrico hotel Casa Blanca a la espera de la reunión privada con el Presidente boliviano, Evo Morales.
El ex mandatario brasileño brindará una conferencia organizada por la Cámara de Industria y Comercio de Santa Cruz, la Cámara Agropecuaria del Oriente y la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, en el Hotel Los Tajibos, donde disertará sobre el proceso de integración de la región y su experiencia frente al gobierno de Brasil (2003-2011).
Por su parte la gobernación espera que la el ex mandatario pueda aconsejar a Evo morales para que este rectifique sus políticas que están causando daño en lo económico, político y social, manifestó el secretario de Gobierno, Vladimir Peña.
La llegada del ex presidente coincide con la presentación en el país de la película "Lula, el hijo de Brasil", que relata la vida del líder desde su época de obrero hasta el triunfo electoral que lo llevó a la presidencia.
 

jueves, 25 de agosto de 2011

traficantes de tierra y maderas. agentes de los EEUU. enemigos del cambio. subversivos. les llaman de todo por el delito de "ser dirigentes del TIPNIS". autor Jorge Jové en LT


El ordenamiento legal vigente establece que si la Fiscalía abre una investigación en contra de cualquier persona, ésta debe ser informada de que es objeto de un proceso. El derecho de cualquier sospechoso es saber cuál o cuáles son los supuestos delitos que se le atribuyen.
Nada de eso ha sucedido en el caso de los dirigentes indígenas que se oponen a la construcción de una carretera que partirá por la mitad un área protegida.
Los representantes de las colectividades asentadas en el Tipnis han sido objeto, para ponerlo en términos simples, de espionaje y persecución. No sólo ellos, también su entorno familiar.
Lo admitió el mismo Presidente del Estado en una entrevista concedida el domingo a los medios gubernamentales.
Esa fue una práctica común durante los gobiernos dictatoriales. Lo hicieron Barrientos, Banzer y García Meza.
¿Cuáles son los presuntos delitos que se les endilgan o por los que los dirigentes indígenas son investigados y por los que un fiscal ordenó a los operadores de telefonía celular que den a conocer los listados de las llamadas hechas desde y hacia sus aparatos móviles?
Ninguna autoridad quiso (o no pudo) responder esa pregunta.
Habrá que mencionar, sin embargo, que hablar por teléfono con quien sea no es un delito en sí mismo.
Al mostrar los listados, el Presidente puso en evidencia que los indígenas tienen amigos en Estados Unidos. No es un delito, a menos que se cambie el Código Penal y la nueva disposición no podría ser, por una elemental lógica jurídica, aplicada con retroactividad.
Ayer, el ministro Carlos Romero presentó documentos que muestran a los indígenas como presuntos traficantes de madera y de tierras.
Si así fuera, el Gobierno está en la obligación de procesar a quienes incurrieron en esos delitos, pero hacerlo con transparencia y claridad, someter a los sospechosos a un debido proceso y, si resultaran culpables, sancionarlos como corresponde. No espiarlos.
Sin embargo, cabe preguntarse por qué el Gobierno sale a formular tales denuncias cuando la protesta indígena está en marcha.
Da la impresión de que se trata de una argucia para crear malestar contra los indígenas.
 
El autor es periodista

sábado, 20 de agosto de 2011

Oscar Peña rememora el 21 agosto 1971 cuando Bánzer tomó el poder y desató feroz persecusión contra periodistas. encarcelados. exiliados. perseguidos por su postura izquierdista. "Nosotros los de entonces", como en el tango "ya no somos los mismos"


El 21 de agosto de 1971 es una fecha frontera para el periodismo boliviano. Agotados prematuramente los proyectos progresistas de Ovando y Torres, en esa fecha, de la que mañana se cumplen 40 años, irrumpe en el poder la derecha militar decidida a restaurar el antiguo orden de cosas que había logrado inquietar una propuesta política, propugnada por aquellos militares y su entorno civil,  que incluía nacionalizaciones y pactos sociales con los de abajo.
Traído del exilio al que marchó tras una fallida intentona golpista en enero del mismo año, el entonces coronel Banzer asumió un amplio liderazgo que abarcaba las tendencias castrenses conservadoras, el partido más importante de ese momento que era el MNR y la provisoriamente resucitada FSB, en una alianza que contó con la aprobación y la participación de los principales grupos burgueses del país.
Para los periodistas, el golpe de estado surtió los efectos de un mazazo. Tratados hasta entonces con respeto y consideración por los gobiernos constitucionales que se sucedían desde 1952, ven de pronto que sus domicilios son allanados y ellos mismos encerrados por decenas en las cárceles políticas. Una cantidad aún mayor logra eludir la persecución sañuda y marchan al exilio, sea bajo la protección de embajadas extranjeras o en forma clandestina. Jamás en la historia de la República los periodistas habían sufrido embate semejante.
En la perspectiva histórica, hoy debemos admitir que la represión a los periodistas tuvo un motivo. Fue sañuda, despiadada e indiscriminada, pero tuvo un motivo: los periodistas o trabajadores de la prensa habíamos asumido un compromiso y estábamos involucrados en la lucha del pueblo boliviano por sus derechos. El mayo francés y las guerrillas que tuvieron por escenario trágico al territorio boliviano, así como nuestra adhesión al movimiento obrero organizado, brindaron a los represores la oportunidad para saldar cuentas con mujeres y hombres de las filas periodísticas. Pero lo dicho, por cierto, no justifica la represión. Nada justifica ninguna represión y menos si tiene el matiz selectivo que apunta con mira telescópica a un derecho fundamental como es la libertad de expresión.
Recuerdo el clima vibrante del exilio periodístico en Buenos Aires. Grabada está en mi memoria la convicción revolucionaria –en el sentido de luchar por la igualdad y la justicia, y contra toda forma de explotación y discriminación- que caracterizaba a los periodistas echados del país por la intolerancia elevada a grado sumo.
Años después empezaron a soplar los vientos del neoliberalismo y el señor Fukuyama, acompañado por la salva de aplausos del mundo conservador, dictaminaba el fin de la historia. El ocaso de las ideologías. El exterminio de las utopías. El tiempo unipolar.
Todo, para erigir altares de culto al hegemónico reinado del dios mercado. Poco duró la fiesta. La aguaron los chinos. Ahora el orbe de Fukuyama trastabilla en casi todas las grandes capitales europeas y también en Nueva York y Washington.
 Muchos intelectuales formados en la izquierda, ya marxista ya trotskista, aceptaron el sepelio de sus utopías y, en Bolivia, adhirieron al entonces boyante neoliberalismo en la época llamada “gonismo”. Hoy se los nota un poco incómodos pues parece que algunas utopías han triunfado sobre su muerte declarada.
Los periodistas de 1971 terminamos en diáspora. Ubicados en diferentes puntos del abanico de ideas políticas. Unos cuantos nos mantenemos en nuestros 13. Otros, han tomado de pequeñas a grandes distancias. Hay diferencias. Y son notorias.
¿No somos los mismos?

miércoles, 17 de agosto de 2011

coca versus pachamama. dos épocas, dos visiones que compara bien Humberto Vacaflor para pensar y actuar


Dos parques en destrucción: Choré, que ya ha sido invadido por los cocaleros, y el Isiboro Sécure, que está en el ‘menú’ de los ‘colonizadores’.
La tensión en Yapacaní puso a los campesinos de la zona en contra de los cocaleros que invadieron Choré y lo han convertido en un territorio donde no puede entrar ni la Policía ni el Ejército.
Miguel Campero, dirigente de la zona, dijo que los cocaleros y los narcotraficantes crearon en Choré el control de territorio que hacen las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Colombia y Sendero Luminoso en Perú.
Aunque la marcha en defensa del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis) es muy importante, la pelea más difícil se da por Choré, porque ese ya es un nuevo Chapare, con el agravante de que los narcotraficantes colombianos aportan con su experiencia para crear una especie de grupo sedicioso. El Ejército podría verse pronto en situación de combatir a un grupo sedicioso.
Es decir, los cocaleros están llevando al país a un desastre político, además de a un desastre ecológico.
El Gobierno nacional tendría que advertir el riesgo que ha surgido en Choré y decidir recuperar ese parque, expulsando a cocaleros y narcotraficantes.
Eso sería para evitar que surja allí un territorio controlado por los mercenarios que protegen a cocaleros y narcos, como en Colombia y Perú.
Se debe ordenar que la carretera no atraviese el Tipnis y haga un desvío. José Kinn, presidente del directorio de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), me dijo que eso es posible.
La coca se ha convertido en enemiga de la Pachamama. El Gobierno, es cierto, es dirigido por un cocalero. Pero si se pusiera a pensar en el país, que es para lo que están los gobernantes, tendría que advertir que la coca está destruyendo la Pachamama y está distorsionando la economía, además de socavar la moral de los bolivianos.
El blindaje que tiene ahora la economía boliviana ante la crisis internacional, cuando las materias primas tienden a caer de precio, es solamente la droga: la única exportación que no es afectada por la crisis del capitalismo.
 *  Periodista


viernes, 12 de agosto de 2011

apareció un candidato fantasma. un simple mensajero cuya foto figura en la kilométrica papeleta quizá por "error" que nadie reconoce, ja, ja, ja!

El tango “Siglo XX”, el que dice que “da lo mismo un burro que un gran profesor”, se ha quedado corto frente a lo que está sucediendo con el proceso “histórico”, “inédito” y “excepcional” de elección por voto directo de las autoridades del poder judicial, sistema que solo a Bolivia podría habérsele ocurrido desde que los griegos comenzaron a hablar de democracia hace 2.300 años. Resulta que acaba de aparecer un candidato fantasma, que no solo fue capaz de burlar el sistema de admisión de postulantes, sino que también fue incluido entre los depurados. Se trata de Víctor Adolfo Quiñajo Paredes, un simple mensajero que acudió a la Asamblea Legislativa a registrar a Wilber Choque Cruz, el verdadero interesado en convertirse en magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Ahora todos se lavan las manos y dice que la culpa de todo la tiene el o la secretaria que tuvo a su cargo la recepción de los documentos. ¿Quién revisó? ¿Quién supervisó? ¿Quién verificó? En Bolivia estamos acostumbrados al “masomenismo”, al “yo le meto nomás” y obviamente los resultados están a la vista. Votar por un fantasma sería la mejor opción para rechazar este zafarrancho.

lunes, 8 de agosto de 2011

José Gramunt jesuíta y comentarista de fuste se refiere a "los gastos reservados" como el pretexto que utiliza SE para perseguir a opositores, se pregunta cuándo les tocará el turno a los "perseguidores de hoy"

Con más frecuencia de la deseable se habla de los gastos reservados. Es un nombre y apellido cuyo sentido se presta a la ambigüedad. En efecto, podría tratarse de un dinero que se ha inscrito en un libro aparte del presupuesto general, como un fondo para casos imprevisibles. Fondos reservados siempre los ha habido en todos los regímenes políticos.  Es una necesidad para la seguridad ciudadana, prevenir delitos en su contra y también para la seguridad nacional, frente a la amenaza de una agresión exterior. Esta es la verdadera justificación de esos fondos.

Algunos les llaman “fondos discrecionales” o “gastos misceláneos”. Los angloparlantes los califican como “confidencial expenses”. El nombre no es lo que importa, lo que sí importa es el uso que se les dé. Está claro que me refiero a dinero del estado. En algunos sistemas presupuestarios ese dinero está simplemente a merced de la honradez y probidad de la autoridad a quien se han confiado. Incluso en ciertos casos existe una comisión muy selecta del  parlamento que puede evaluar el uso de ese dinero. Pero la experiencia enseña que la discrecionalidad en la utilización del dinero se presta su mal uso.

Con estos recursos confiados a la libre disponibilidad a algunas autoridades que no rinden cuentas a nadie se recompensan los servicios de sobornos, delaciones, soplones, espionajes, información secreta, se compran conciencias, transfugios y votos, pinchazos telefónicos; se viola la intimidad de algunas personas, se recompensa a felones y sicarios. Con esos “gastos misceláneos” se lubrican los pingües sobreprecios de proveedores de  empresas estatales, y se duplican los costos de las obras públicas. Todo entra en la clasificación de gastos reservados. En el caso de Bolivia, el actual gobierno anunció la supresión de los gastos reservados. Sí, suprimió el nombre de la partida presupuestaria, pero no suprimió las lubricaciones subrepticias ni clausuró la guarida de Alí Babá y los cuarenta ladrones.

Pero el hecho que deseo subrayar en este artículo no es tanto lo que he dicho y que todo el mundo sabe. Lo que sí quiero  destacar es el hecho de que, cuando el gobierno le ha puesto el ojo a un adversario limpio de polvo y paja, que le molesta, sin que tenga en su prontuario delito, falta o distracción algunas, lo empapela con denuncias -reales o inventadas- sobre el mal uso de supuestos fondos reservados. Se echa mano del recurso del mal uso de grandes o chicas “confidencial expenses” y de allí, lo transfiere a tribunales de dudosa probidad y, luego lo envía a galeras o le obliga a salir del país en busca de aires más saludables.

A la vista de estos hechos –y los que aún están ocultos– uno podría preguntarse qué pasará el día en que las ollas hirvientes de gastos discrecionales o misceláneos se destapen y nos sirvan en plato sopero el gran puchero nacional.