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lunes, 25 de marzo de 2013

nuestro cardenal permanece en Roma. los médicos que lo atendieron aconsejaron que Julio descansara algunos días antes de volver a Santa Cruz. lo vemos saludando a Francisco, su amigo y hermano de tantos años


El cardenal Julio Terrazas guarda reposo en Bérgamo, Italia, por prescripción médica, aunque su salud es estable,  indica el informe de la Arquidiócesis de Santa Cruz. El año pasado, le realizaron dos intervenciones quirúrgicas.

Hace más de un mes que el Arzobispo de Santa Cruz viajó a Roma, partió el 22 de febrero, precisamente, en la semana previa a la renuncia de Benedicto XVI al solio petrino, el jueves 28 de ese mes, participó en el encuentro con el papa emérito.
Ya en la Sede Vacante, el cardenal participó en las Congregaciones previas al Cónclave y, posteriormente, en el Cónclave que eligió al cardenal Jorge Bergoglio como el 266 Sumo Pontífice, quien el 12 de marzo tomó el nombre de Francisco.
“Las intensas actividades cumplidas por el Cardenal Julio Terrazas durante poco más de un mes en ocasión de las congregaciones generales, el cónclave y las actividades posteriores, hizo que experimente un poco de debilidad y cansancio”, detalla el informe de la Arquidiócesis.
Esa debilidad le obligó a “realizarse un chequeo médico en el Instituto Hospitalario Juan XXIII de la ciudad de Bérgamo”,  señala el informe oficial.
Después de las revisiones médicas, los galenos “recomendaron a nuestro Cardenal que retrase su viaje por unos días hasta recuperar sus fuerzas”.
El Arzobispado aclara que el cardenal Terrazas está “en buenas condiciones de salud”, pero “guardando reposo como lo pidieron los médicos y realizándose los debidos controles para retornar pronto a su amada Bolivia”.
En días pasados, el encargado de la Oficina de Prensa del Arzobispado de Santa Cruz, Erwin Bazán, había anunciado que el Cardenal retornaría para participar en la Semana Santa.  //JTI//

sábado, 23 de marzo de 2013

hasta que decidió preguntarse así mismo Manfredo Kemppf "Es SE bromista o chacotero"? aparece en El Deber...expresivo...


¿Es S.E. un hombre de buen humor o un chacotero? Porque el humor requiere de agudeza, de ingenio, de oportunidad para decir las cosas. Él es en el fondo un chacotero, una persona que se divierte bulliciosamente cuando está con sus bases, burlándose de algo o de alguien. El vicepresidente fue, por ejemplo, blanco de sus pullas, cuando se trataba de su relación con el sexo opuesto. Tanto lo tomó a la risa que lo hizo casarse y ahora le está preguntando en público cuándo tendrá hijos. Pronto el ‘vice’ va a anunciar que va a ser papá, pero solo para que S.E. no lo tome a la chunga.
Su chacoteo está destinado, por lo general, a las mujeres. Tiene una especial predilección para chancearse con las dirigentes campesinas, sus ministras, con el ‘género’, como está de moda decir. Y también con el sexo. Le provoca grandes sonrisas de placer bromear a costa del sexo y de las hembras, lo que no quiere decir que sea ofensivo con ellas, pero lo divierte hasta las lágrimas, como esas coplas memorables por su mal gusto del carnaval del año pasado.
No sabemos si ha sido humor, chacota o un brillante chispazo de estadista afirmar que Bolivia es una nación poco poblada y que, por lo tanto, habría de desechar el preservativo y dedicarse a producir hijos. Ha habido naciones que a lo largo de la historia promovieron su crecimiento demográfico, porque querían más hombres para la guerra o más brazos para el trabajo. Pero si S.E. tiene alguna idea seria sobre una repoblación en Bolivia, debe ser muy cuidadoso porque los bolivianos somos muy ingenuos y, por tanto, crédulos al extremo.
Tan cándidos somos que muchos compatriotas le han creído a S.E. y ojalá que esto no vaya a producir una hiperinflación de hijos, que, para colmo, no van a nacer en el mejor de los mundos. No es poca cosa que nada menos que el diputado Lucio Marca, cuyo nombre sonaba hasta como para presidente de la Cámara Baja, haya expresado, con toda solemnidad, que en el MAS se está estudiando una ley para multar a las mujeres sin hijos. Cobrarles impuesto, ha sido el término que utilizó. Y exonerar de impuestos a las señoras –o señoritas– que alumbren como conejos.
¿Es esto serio o es chacota? Hay que aclararlo. Porque cuidado que, sin condón, desde ahora empiece la producción indiscriminada de críos, con los riesgos consabidos de contagios venéreos y de sida que pueden gestar un pueblo enfermo que no sirva para la guerra ni para el trabajo
El Deber – Santa Cruz

sábado, 16 de marzo de 2013

Oruro está de pie. resulta simplemente inexplicable la conducta de Evo Morales, bastaría una palabra, "dejen de joder lambes" el nombre seguirá siendo Juan Mendoza y terminar el conflicto, está creando tal malestar, tal resentimiento del pueblo orureño que nadie puede comprender. basta ya de estupideces!


Tras la masiva movilización de organizaciones sociales de Oruro, un cabildo determinó  hoy ir a paro general indefinido con bloqueo de carrteras a partir del lunes demandando la revocación de la ley departamental que cambia el nombre del aeropuerto Juan Mendoza por el de Evo Morales Ayma.
La multitudinaria marcha recorrió las principales calles de esa ciudad con la participación de cívicos, obreros, gremiales, mineros y otros sectores que asumieron esta decisión luego de 30 días de diversas medidas de presión.
"Estamos convocando a un bloqueo de carreteras y paro indefinido a partir de este lunes, esto es producto de un cabildo tras una marcha multitudinaria que hemos realizado los ciudadanos del departamento de Oruro, es una determinación de cabildo", informó a la ANF la presidenta del Comité Cívico, Sonia Saavedra.
A estas resoluciones se suma la declaratoria de personas no gratas al gobernador de Oruro, Santos Tito (MAS); la alcaldesa Rocío Pimentel (MSM); el diputado Marcelo Elío (MAS), el director departamental educación urbana, Eduardo García; y los 27 asambleístas del MAS que aprobaron la ley departamental 045 que bautiza con el nombre de "Juan Evo Morales Ayma" al aeropuerto internacional.
Por su parte el vicepresidente del Comité Cívico de Oruro, Elías Delgado ratificó el apoyo de los orureños a las diferentes movilizaciones y criticó la negativa respuesta del Gobierno ante este pedido.
No logramos entender como el señor Presidente no pueda parar esta situación sabiendo queprácticamente está levantada la población orureña”, manifestó Delgado indicando que mañana se cumple  el tercer día de paro.
Respecto al  diálogo que se instaló ayer y que se prolongó hasta la madrugada de hoy, Delgado manifestó que las organizaciones siguen esperando un pronunciamiento del Ejecutivo central.
Sin embargo, admitió que el bloqueo será extremadamente perjudicial para todo el país por la estratégica ubicación del departamento que vincula las rutas La Paz con Cochabamba y es paso obligatorio para comunicar a los departamentos del sur; Chuquisaca, Potosí y Tarija.
Por otro lado, el viceministro de Régimen Interior, Jorge Pérez quien fue la única autoridad del Ejecutivo nacional que se apersonó a Oruro y ante la insistencia de la prensa, brindó breves declaraciones en las que reiteró su posición respecto al conflicto del nombre del aeropuerto.
Ayer, en cumplimiento de la primera jornada del paro cívico de 72 horas, declarado en rechazo al cambio de nombre, los mercados permanecieron cerrados, no hubo actividades administrativas ni educativas y tampoco transporte público en la ciudad.

domingo, 10 de marzo de 2013

Juan Leon Cornejo pone énfasis al reclamar seriedad en la investigación y búsqueda del asesino de la periodista Huaycho. reclama transparencia y tomar en cuenta la imagen del Estado cuando trata estos asuntos en lugar de salir por peteneras y minucias del fondo real del asunto

La sombra de nuevos escándalos aparece otra vez en el horizonte político, cuando el oficialismo está ya en campaña proselitista. Pese al cuestionamiento público a una nueva reelección que prohíbe la Constitución, el presidente está en carrera. Falta más de año y medio y parece tener ya mesa servida. Incluso con un primer adversario en cartelera. El Movimiento sin Miedo anunció que le saldrá al frente con banderas propias, como dando por sentado y aceptado que la Constitución y los compromisos políticos se pasarán por alto.

En ese escenario electoral armado por el propio gobierno, todo lo que haga o deje de hacer se termina analizando como parte de ese proceso, aunque el presidente está en campaña permanente desde que asumió. El presidente-candidato, se sabe bien, no da puntada sin hilo. Extraña pues que desde el gobierno se denuncie como “montaje político” para perjudicarlo cualquier denuncia de irregularidades o delitos que involucre a funcionarios públicos. En lugar de investigar si es cierta o no la denuncia, cualquiera que sea, la primera reacción oficial busca desacreditar al denunciante. Como si existiera seguridad de que todos actúan conforme a ley y de que los denunciantes sólo buscan plataforma política.

Esa fue, por ejemplo, la primera reacción tras la difusión del audio de un video en el que, en la voz de un fiscal, se escuchan revelaciones graves de presuntas irregularidades de gente vinculada al gobierno. Es posible que todo sea un “burdo montaje”. La tecnología lo permite, ciertamente. Pero es también posible que haya algo de verdad. Al fin y al cabo existen dudas sobre lo que se dijo y se hizo en torno al caso que investiga ese fiscal; más aun, tras el escándalo de extorsión, todavía sin esclarecer totalmente, que involucra a abogados de distintos ministerios.

Por si fuera poco, resulta ahora que el asesino de una periodista de El Alto integró un grupo policial, involucrado en el caso de “terrorismo” que investiga ese fiscal cuya voz está en el video de marras. Genera pues susceptibilidad escuchar que se pretende “politizar” la investigación cuando la familia de la víctima exige pruebas fehaciente de que un cadáver encontrado en total descomposición es, realmente, el del asesino. Es siempre negativo el impacto de los casos de corrupción sobre la imagen política. En afán de transparencia, sería mejor esclarecer las denuncias en lugar de perseguir a los denunciantes. Sería más fácil esperar pruebas científicas, mejor independientes, sobre la identidad del cadáver, que tratar de convencer a la gente que la madre de Hanaly Huaycho tiene veleidades políticas, por ejemplo.

martes, 5 de marzo de 2013

la verdad superó a la mentira. en lugar de ofrecer información fidedigna apegada a la verdad, por muy dolorosa que fuera, el régimen instrumentó la enfermedad de Hugo Chávez de un modo inhumano, cruel, ocultando los hechos. ANF ofrece una crónica de altura.

 El presidente Hugo Chávez Frías, de 58 años, murió hoy en Caracas tras una batalla de 20 meses contra un cáncer no revelado, sin haber llegado a posesionarse para el periodo 2013-2019, para el que fue reelegido el 7 de octubre pasado.

El anuncio fue hecho en el Hospital Militar por un lloroso vicepresidente Nicolás Maduro acompañado por altos funcionarios civiles. Minutos después, el alto mando militar, también en cadena nacional, anunció su respaldo al poder constituido.

Civiles y militares juraron seguir el legado político del presidente prometiendo “patria socialista” y la continuación de la “revolución bolivariana” de la que Chávez fue su caudillo indiscutible.

Chávez deja tras suyo un país dividido, con una administración incompetente que ha destruido el aparato productivo del país al punto que, por quinta vez en 10 años, a fines del mes pasado fue devaluado el bolívar, causando enorme malestar social.


La enfermedad de Chávez fue mantenida hasta el último momento en secreto. Cuando se operó por primera vez en junio del 2011 en La Habana, el doctor Salvador Navarrete, que era uno de sus amigos personales, reveló que se trataba de un agresivo rabdomiosarcoma.

Le pronosticó entre dos y cinco años de vida, máximo. Navarrete en menos de una semana debió partir al exilio tras recibir graves amenazas contra su vida. Se cree que está radicado en España.

Constantemente viajaba a Cuba para nuevas operaciones y tratamientos con quimioterapia y radiación. En enero del 2012 se declaró libre del cáncer y resolvió presentarse nuevamente como candidato presidencial. Lo hizo con notables límites en sus desplazamientos físicos.

En el cierre de su campaña en Caracas, en medio de un aguacero torrencial, Chávez acortó su discurso contra su costumbre y tuvo que ser auxiliado para abandonar la tribuna. Claramente se vio que estaba muy enfermo.

Tras ganar las elecciones por 8.5 millones de votos, virtualmente desapareció de las pantallas, algo inusual en un hombre enamorado de los 
micrófonos. En diciembre viajó a Cuba para un nuevo tratamiento y regresó de urgencia al correr rumores de que se había agravado.

En lo que ahora es una histórica cadena nacional, el 8 de diciembre, anunció que debería ser nuevamente operado, pero que, si no volvía, dejaba dicho a sus huestes que en unas nuevas elecciones el candidato elegido debería ser Nicolás Maduro.

Nunca se lo vio ni se le oyó otra vez. El 30 de diciembre corrió el rumor de que había fallecido. Esa noche la red telefónica entre Cuba y Venezuela virtualmente colapsó, según fuentes de inteligencia internacionales.

Sin embargo, Maduro informó siempre que Chávez se recuperaba. Evo Morales llegó a afirmar que sabía que Chávez ya estaba en fisioterapia… En las redes sociales lo que se sabía era que Chávez estaba siendo mantenido en vida artificialmente.

A mediados de febrero grupos de estudiantes presionaron ante la embajada de Cuba en Caracas que se les mostrara a Chávez. El gobierno produjo una fotos con el paciente acompañado de sus hijas. Técnicos dijeron que eran fotomontajes. Era extraño, además, que no se notara por ningún lado asepsia para un paciente con cánula traqueal.

La semana pasado los estudiantes volvieron a las calles encadenándose frente al Edificio de la Judicatura pidiendo información veraz sobre Chávez. Acusaban a Maduro de usurpar el poder. En realidad, el 10 de enero debía asumir el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello.

Ese día debió jurar el cargo Chávez, pero el Tribunal Constitucional, en fallo ilegal, determinó la “continuidad administrativa” del gobierno anterior.
Hace una semana el ex embajador de Panamá en la OEA, Guillermo Cochez, reveló que estaba seguro que Chávez fue desconectado hace 4 días y que el gobierno debía desmentirle mostrándolo.

Lo que recibió fueron insultos, mientras nuevos grupos de estudiantes se encadenaban en otras ciudades del país. Este martes el gobierno en pleno produjo al mediodía una cadena nacional para demostrar su unidad y para amenazar a la oposición de cualquier intento de desestabilización.

Maduro, además, dijo que había la sospecha de que Estados Unidos habría “inoculado” la enfermedad a Chávez y nombró una comisión investigadora. También informó que expulsó al agregado aéreo de Estados Unidos por haberse reunido con militares venezolanos para conspirar.

La reunión parecía ser solo el prólogo de lo que vendría después y que ha estado esperando el país, que se le dijera la verdad y nada más que la verdad sobre lo ocurrido con Chávez desde aquél 9 de diciembre cuando fue a Cuba por última vez, antes de su regreso a Caracas hace 9 días.

domingo, 24 de febrero de 2013

Mario Vargas es sin duda un escritor profundo, nos llama la atención su versatilidad y conocimiento del tema histórico y doctrinal de la Iglesia Católica y del Papado cuando degrana pensamientos en torno a Benedicto XVI. de gran valor!


No sé por qué ha sorprendido tanto la abdicación de Benedicto XVI; aunque excepcional, no era imprevisible. Bastaba verlo, frágil y como extraviado en medio de esas multitudes en las que su función lo obligaba a sumergirse, haciendo esfuerzos sobrehumanos para parecer el protagonista de esos espectáculos obviamente írritos a su temperamento y vocación. A diferencia de su predecesor, Juan Pablo II, que se movía como pez en el agua entre esas masas de creyentes y curiosos que congrega el papa en todas sus apariciones, Benedicto XVI parecía totalmente ajeno a esos fastos gregarios que constituyen tareas imprescindibles del pontífice en la actualidad. Así se comprende mejor su resistencia a aceptar la silla de San Pedro que le fue impuesta por el cónclave hace ocho años y a la que, como se sabe ahora, nunca aspiró. Solo abandonan el poder absoluto, con la facilidad con que él lo hace, aquellas rarezas que, en vez de codiciarlo, lo desprecian.

No era carismático ni de tribuna, como Wojtyla, el papa polaco. Era un hombre de biblioteca y de cátedra, de reflexión y de estudio, seguramente uno de los pontífices más inteligentes y cultos que ha tenido en su historia la Iglesia católica. En una época en que ideas y razones importan menos que imágenes y gestos, Joseph Ratzinger era ya un anacronismo, pues pertenecía a lo más conspicuo de una especie en extinción: el intelectual. Reflexionaba con hondura y originalidad, apoyado en una enorme información teológica, filosófica, histórica y literaria, adquirida en la decena de lenguas clásicas y modernas que dominaba, entre ellas el latín, el griego y el hebreo. Aunque concebidos siempre dentro de la ortodoxia cristiana pero con un criterio muy amplio, sus libros y encíclicas desbordaban lo estrictamente dogmático y contenían novedosas y audaces reflexiones sobre los problemas morales, culturales y existenciales de nuestro tiempo que, lectores no creyentes, podían leer con provecho y a menudo –a mí me ha ocurrido- turbación.
Sus tres volúmenes dedicados a Jesús de Nazaret, su pequeña autobiografía y sus tres encíclicas –sobre todo la segunda, dedicada a analizar la naturaleza bifronte de la ciencia que puede enriquecer de manera extraordinaria la vida humana, pero también destruirla y degradarla, tienen un vigor dialéctico y una elegancia  expositiva que destacan entre los textos convencionales y redundantes, escritos para convencidos, que suele producir el Vaticano desde hace mucho tiempo.

A Benedicto XVI le ha tocado uno de los períodos más difíciles del cristianismo en sus más de 2.000 años de historia. La secularización de la sociedad avanza a gran velocidad, sobre todo en Occidente,  ciudadela de la Iglesia hasta hace relativamente pocos decenios. Este proceso se ha agravado con los grandes escándalos de pedofilia en que están comprometidos centenares de sacerdotes católicos y a los que parte de la jerarquía protegió o trató de ocultar y que siguen revelándose por doquier, así como con las acusaciones de blanqueo de capitales y de corrupción que afectan al banco del Vaticano. El robo de documentos perpetrado por Paolo Gabriele, el propio mayordomo y hombre de confianza del papa, sacó a la luz las luchas despiadadas, las intrigas y turbios enredos de facciones y dignatarios en el seno de la curia de Roma enemistados por razón del poder.

Nadie puede negar que Benedicto XVI trató de responder a estos descomunales desafíos con valentía y decisión, aunque sin éxito. En todos sus intentos fracasó, porque la cultura y la inteligencia no son suficientes para orientarse en el dédalo de la política terrenal, y enfrentar el maquiavelismo de los intereses creados y los poderes fácticos en el seno de la Iglesia, otra de las enseñanzas que han sacado a la luz esos ocho años de pontificado de Benedicto XVI, al que, con justicia, L’Osservatore Romano describió como “un pastor rodeado por lobos”.
Pero hay que reconocer que gracias a él por fin recibió un castigo oficial en el seno de la Iglesia el reverendo Marcial Maciel Degollado, el mejicano de prontuario satánico,  y fue declarada en reorganización la congregación fundada por él, la Legión de Cristo, que hasta entonces había merecido apoyos vergonzosos en la más alta jerarquía vaticana.
 Benedicto XVI fue el primer papa en pedir perdón por los abusos sexuales en colegios y seminarios católicos, en reunirse con asociaciones de víctimas y en convocar la primera conferencia eclesiástica dedicada a recibir el testimonio de los propios vejados y de establecer normas y reglamentos que evitaran la repetición en el futuro de semejantes iniquidades. Pero también es cierto que nada de esto ha sido suficiente para borrar el desprestigio que ello ha traído a la institución, pues constantemente siguen apareciendo inquietantes señales de que, pese a aquellas directivas dadas por él, en muchas partes todavía los esfuerzos de las autoridades de la Iglesia se orientan más a proteger o disimular las fechorías de pedofilia que se cometen, que a denunciarlas y castigarlas.    
Tampoco parecen haber tenido mucho éxito los esfuerzos de Benedicto XVI por poner fin a las acusaciones de blanqueo de capitales y tráficos delictuosos del banco del Vaticano.  La expulsión del presidente de la institución, Ettore Gotti, cercano al Opus Dei y protegido del cardenal Tarcisio Bertone,  por “irregularidades de su gestión”, promovida por el papa, así como su remplazo por el barón Ernst von Freyberg, ocurren tarde para atajar los procesos judiciales y las investigaciones policiales en marcha relacionadas, al parecer, con operaciones mercantiles ilícitas y tráficos que ascenderían a astronómicas cantidades de dinero, asunto que solo puede seguir erosionando la imagen pública de la Iglesia y confirmando que en su seno lo terrenal prevalece a veces sobre lo espiritual y en el sentido más innoble de la palabra.

Joseph Ratzinger había pertenecido al sector más bien progresista de la Iglesia durante el Concilio Vaticano II, en el que fue asesor del cardenal Frings y donde defendió la necesidad de un “debate abierto” sobre todos los temas, pero luego se fue alineando cada vez más con el ala conservadora, y como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la antigua Inquisición) fue un adversario resuelto de la Teología de la Liberación y de toda forma de concesión en temas como la ordenación de mujeres, el aborto, el matrimonio homosexual e, incluso, el uso de preservativos que, en algún momento de su pasado, había llegado a considerar admisible.
Esto hacía de él un anacronismo dentro del anacronismo en que se ha ido convirtiendo la Iglesia. Pero sus razones no eran tontas ni superficiales y quienes las rechazamos, tenemos que tratar de entenderlas, por extemporáneas que nos parezcan. Estaba convencido que si la Iglesia católica comenzaba abriéndose a las reformas de la modernidad, su desintegración sería irreversible y, en vez de abrazar su época, entraría en un proceso de anarquía y dislocación internas capaz de transformarla en un archipiélago de sectas enfrentadas unas con otras, algo semejante a esas iglesias evangélicas, algunas circenses, con las que el catolicismo compite cada vez más –y no con mucho éxito- en los sectores más deprimidos del Tercer Mundo. La única forma de impedir, a su juicio, que el riquísimo patrimonio intelectual, teológico y artístico fecundado por el cristianismo se desbaratara en un aquelarre revisionista y una feria de disputas ideológicas, era preservando el denominador común de la tradición y del dogma, aun si ello significaba que la familia católica se fuera reduciendo y marginando en un mundo devastado por el materialismo, la codicia y el relativismo moral.
Juzgar hasta qué punto Benedicto XVI fue acertado o no en este tema es algo que corresponde solo a los católicos. Pero los no creyent
es haríamos mal en festejar como una victoria del progreso y la libertad el fracaso de Ratzinger en el trono de San Pedro. Él no solo representaba la tradición conservadora de la Iglesia, sino, también, su mejor herencia: la de la alta y revolucionaria cultura clásica y renacentista que, no lo olvidemos, la Iglesia preservó y difundió a través de sus conventos, bibliotecas y seminarios, aquella cultura que impregnó al mundo entero con ideas, formas y costumbres que acabaron con la esclavitud e hicieron posibles las nociones de igualdad, solidaridad, derechos humanos, libertad, democracia, e impulsaron decisivamente el desarrollo del pensamiento, del arte, de las letras, y contribuyeron a acabar con la barbarie e impulsar la civilización. La decadencia y mediocrización intelectual de la Iglesia que ha puesto en evidencia la soledad de Benedicto XVI y la sensación de impotencia que parece haberlo rodeado en estos últimos años, es sin duda factor primordial de su renuncia, y un inquietante atisbo de lo reñida que está nuestra época con todo lo que representa vida espiritual, preocupación por los valores éticos y vocación por la cultura y las ideas
Premio Nobel de Literatura

jueves, 21 de febrero de 2013

la frase recurrente de García Linera, "desorden institucional" causada por el Tribunal Constitucional que reconoció lo incorrecto de quitar autoridades a insinuación de un fiscal...Erika Brockmann


¡Vaya curiosa declaración hecha por el vicepresidente! Confesó su preocupación por el ‘desorden institucional’ provocado por la sentencia constitucional relativa a los artículos de la Ley Marco de Autonomías que desde 2010 propiciaron el alejamiento de autoridades ejecutivas y legislativas de gobernaciones y municipios predominantemente de la oposición. Alarma la frágil memoria vicepresidencial que borró de su registro el conjunto de disposiciones legales inconstitucionales impulsadas por el MAS, provocando caos político y administrativo en casi 100 gobiernos municipales y dos gobernaciones en el país.
El retorno de Joaquino a la Alcaldía de Potosí ha sido un hecho desagradable que motivó una consulta oficial sobre la procedencia de esta reincorporación. Equivocadamente, se alude a la irretroactividad de la sentencia, la misma que es aplicable a las actuaciones administrativas en el tiempo que se “presumía la constitucionalidad de esas normas”, pero que, en ningún caso, impide la reparación del daño y de la violación de derechos políticos que lastimó la democracia.

Otro controvertido hecho tiene que ver con la relección presidencial reavivada por una iniciativa senatorial que plantea la consulta sobre su constitucionalidad. ¿Sorpresa? Para nada, se aprieta el acelerador de una candidatura hace tiempo cantada y que el mismo presidente Morales pidió sea validada por la vanguardia cocalera del país.

Erika en ambas fotos con bufanda y abajo blusa estampada en Cochabamba


El olvido oportunista y la falta de palabra de la cúpula gubernamental son de campeonato. Se desterró de toda memoria oficial las circunstancias críticas que acompañaron la redacción del artículo constitucional transitorio que contabiliza de manera expresa el anterior periodo gubernamental para dar paso a la relección presidencial. El exsenador Borth y el hoy ministro de Gobierno Carlos Romero escribieron la crónica de esos turbulentos momentos. ¿Por qué escoger ese camino que amenaza la idoneidad y frágil credibilidad del Tribunal? ¿Por qué eludir la vía de una reforma constitucional parcial y una consulta popular que la valide? La respuesta la dio el mismo Evo Morales, que –polifacético y elocuente, cual si fuese tribuno constitucional–  dictaminó que la consulta al Tribunal no es necesaria y que estaría habilitado para una nueva elección. Ante la discrecionalidad presidencial que muchos asumen como ley ¿Qué relevancia tiene desgarrarse las vestiduras ante el (des) orden institucional y la violación de la misma Constitución como garante de ese orden?