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domingo, 19 de febrero de 2012

Emilio Martínez que ha publicado varias ediciones de su "Ciudadano X", sacó a la luz "TIPNIS la marcha que cambió la historia" fue entrevistado por la revista OH de Los Tiempos que reproducimos con agrado

ES AUTOR DE UNO DE LOS LIBROS DE ANÁLISIS SOBRE LA TEMÁTICA DEL TIPNIS.

Irreverente, como acostumbra a ser, Emilio Martínez, periodista y analista nacido en Uruguay pero nacionalizado boliviano, habla en esta entrevista de su nuevo libro sobre el TIPNIS, “TIPNIS, la marcha que cambió la historia”, editado por la editorial El Factor Multiplicador en base al texto de Martínez y a las fotos de Samy Schwartz.
Martínez es autor de “Ciudadano X”, uno de los libros más vendidos entre 2008 y 2009, en el que hace un análisis del proceso político que encabeza Evo Morales. 

OH! ¿Cómo surge la idea de juntar el trabajo suyo con el de Samy Schwartz?
Mi amigo Sammy Swartz estuvo siguiendo la marcha y tenía un banco de unas 600 fotografías muy buenas de las cuales hemos publicado unas 130 en este libro, y al mismo tiempo en ese periodo yo, que escribo una columna diaria de análisis político en la web Eju.com, me puse a revisar qué artículos tenía sobre el tema del TIPNIS, de lo que empecé a escribir desde que comenzó el debate, antes de la marcha, hasta después de la llegada de la marcha a La Paz. Eran 60 artículos, así que unimos ambos trabajos y de ahí surgió el libro.

OH! ¿Percibió desde un principio que este iba a ser un problema importante?
Me pareció que era un tema que iba a ir creciendo y que se iba a colocar en la agenda central del gobierno, primero porque representaba un corte dentro de las bases sociales del MAS y mostraba fisuras con los indígenas del oriente y con el tema ecológico. Era previsible que iba a provocar un terremoto político.
OH! ¿Cómo analiza hoy la estructura del gobierno y sus redes de apoyo?
El MAS, que empezó como un instrumento político local de los cocaleros del Chapare en el ’97, a lo largo de los años logró construir una red de alianzas a nivel nacional, con indígenas del oriente, del occidente, obreros, gremialistas, transportistas, etc. Desde el 2010, y sobre todo desde el 2011,  esa red nacional de alianzas se ha empezado a desmoronar, y todos esos aliados periféricos que había alrededor del núcleo duro, que son los cocaleros del Chapare, se han ido dispersando. La huelga general de la COB, el CONAMAQ en la Cumbre de Tiquipaya, la CIDOB, huelgas de maestros, etc., son ejemplos del repliegue al núcleo.
Creo que hoy el gobierno está basado en ese núcleo duro de los cocaleros del Chapare, con una alianza con un sector del alto mando militar al que le están dando cada vez más prebendas, y ahora una fracción del empresariado, lo que se ha visto en la cumbre de Cochabamba. Hay una especie de recomposición de lo que es la estructura sociológica del gobierno.

OH! Estamos viendo esfuerzos de parte del gobierno de conformar diálogos, cumbres…
El gobierno, como proyecto político, se agotó. La agenda eran Constituyente y nacionalización de hidrocarburos y eso ya pasó, lograron en parte lo que querían, y en otra fracasaron, sobre todo en el tema de hidrocarburos y ahora tenemos un gobierno sin agenda. Cuando eso sucede se empieza con el famoso diálogo nacional, lo que ya hicieron gobiernos anteriores, para parir un mamotreto como el que ha surgido ahora luego de esta cumbre pasada, con proyectos de 60 leyes que en definitiva no tienen rumbo para el país. La ‘encuentritis’ que se está dando ahora es parte de ese agotamiento.
OH! ¿Qué pasa con los sectores sociales que, además de los cocaleros, afianzaron al gobierno?
Los demás sectores sociales han quedado fuera de la alianza pero están desestructurados también. Puede haber una alianza incipiente entre indígenas del oriente y del occidente, como hubo con la colaboración CIDOB-CONAMAQ, pero faltaría que dentro de esa alianza entre la COB, por ejemplo. Ya no hay esa estructura de la alianza oficialista, pero de momento tampoco hay nada claramente estructurado como contrapoder.

OH!: ¿Puede hablarse de un nuevo proyecto político?
Considero que de ahí va a salir algo, no sé si un nuevo partido político, pero estas marchas indígenas siempre han determinado parte de la agenda nacional. Sería precoz decir que de todo esto pueda salir un partido opositor, pero de alguna forma sí es una oposición social que antes no había.
OH!: ¿Cómo explica la decadencia de la oposición?
La oposición está en guerra consigo misma, prácticamente. Por una parte está el tema de la guillotina judicial que ha cortado cualquier cabeza que pareciera asomar, pero también una falta de un proyecto ideológico, programático, que tuviera una visión país. En general eran formaciones políticas todas relacionadas con la clase media, en cambio en este momento ya tenemos el surgimiento de algo distinto. También está el tema de las elecciones judiciales de octubre, donde la clase media sí tuvo participación importante en el voto nulo, pero me parece que ha sido un movimiento medio egipcio en el sentido de que ha sido acéfalo, no ha habido un líder del voto nulo, ni ha habido líderes partidarios que lo encabezaran, había una pléyade de microlíderes.

OH!: ¿Qué pasa en otros aspectos del proyecto del MAS?
El proyecto ha sido cocalero desde un principio que en un momento logró conquistar a toda esta red de movimientos sociales con el marketing indigenista, etc., pero que en este momento se está empezando a ver la cara real: es un proyecto cocalero para los cocaleros. Respecto de la falta de proyecto ideológico, veo que por ejemplo en el tema económico, tanto en izquierda como en derecha, no hay un reconocimiento de que tenemos una economía en un 70% informal, donde lo más adaptado a eso sería un proyecto de capitalismo popular, una izquierda estatista no va a poder dar cuenta de eso, y una derecha elitaria que responde sólo a grandes grupos económicos, tampoco. Lo real es pensar en una democratización de la economía.

OH!: Hemos pasado de tener muchos partidos, a uno sólo...
Un problema sistémico, antes de Evo, era el multipartidismo. En cualquier parte del mundo, los sistemas democráticos más estables son bipartidistas, pero eso nunca se pudo consolidar en Bolivia. Nunca hubo un gran partido. Ese sistema multipartidista explota, como es lógico que pase en los sistemas inestables, y lo que tenemos ahora es este intento de partido único. Tarde o temprano en Bolivia se va a tener que intentar construir un bipartidismo, ahora es una ficción. 

OH! ¿Qué sintió cuando encontró que su libro “Ciudadano X” se había convertido en un boom de la piratería? ¿Teme que le pase lo mismo a esta nueva publicación?
Yo vi a “Ciudadano X” con una tapa de color dorado, y tenía un CD y un DVD, el CD tenía todo el libro en audio. Eso lo hicieron los piratas y lo tengo porque me lo compré. Es inútil pelear contra la piratería, ya no me calienta, más bien eso ha permitido que ese libro llegara a otro público, qué se yo, no me he preocupado más de pelear contra eso

OH!: ¿Qué opinión tiene de la marcha del CONISUR? ¿Cuál es su legitimidad?
Desde la firma de la Ley Corta, el gobierno de Evo Morales estuvo en busca de una estrategia para la contraofensiva, una suerte de “Plan B” para el TIPNIS. La encontró organizando la marcha del CONISUR, con el objetivo de mostrar, sobre todo ante la comunidad internacional, que también había interesados en hacer la carretera por el bosque y preparando el escenario para la Ley de Consulta Previa.
De esta forma el gobierno se muestra como “árbitro” entre dos supuestos clamores populares. El problema es que el CONISUR ni siquiera es parte de la TCO del TIPNIS.

OH!: ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de abrogar la Ley Corta?
Finalmente, se dio una abrogación implícita, por medio de la Ley de Consulta Previa. Como primer efecto, esto intensificará el conflicto generando el marco de una posible violencia. Frente a una consulta local que ni siquiera tendrá urnas, como han adelantado parlamentarios oficialistas, sino que probablemente se desarrollará en asambleas donde se “decidirá” a mano alzada, tal vez la alternativa sea plantear el referéndum nacional, sobre el entendido de que el Isiboro Sécure es un parque nacional y todos los bolivianos deberían tener derecho a decidir su destino.

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